HELLA responde a la creciente demanda de soluciones electrónicas inteligentes para vehículos con una amplia e innovadora gama de sensores que abarca sensores del pedal del acelerador, sensores de posición, sensores de dirección, sensores de medios, sensores de aire acondicionado, así como sensores de lluvia y luz.
Muchos de los principales fabricantes de automóviles llevan ya muchos años confiando en los conocimientos técnicos de HELLA en materia de electrónica para el equipamiento original de vehículos, así como en nuestra amplia experiencia en desarrollo y productos en este ámbito.
Las sondas Lambda de HELLA también cumplen con los más altos estándares de calidad y se adaptan de forma óptima a los requisitos más avanzados de los motores y los sistemas de escape, lo que garantiza una proporción óptima de mezcla de combustible, unos valores de emisiones aceptables y, sobre todo, las emisiones más bajas posibles.
A raíz del calentamiento global, la cuestión de cómo abordar los gases de escape es cada vez más importante. Como actor global, HELLA cuenta con una experiencia en equipos originales destacada en el mercado independiente de recambios. Y, por tanto, también tiene la respuesta adecuada para reducir las emisiones con un alto rendimiento. En nuestro vídeo de productos HELLA te explicamos cómo funcionan los productos relacionados con el consumo de gases de escape de un vehículo: el sensor de masa de aire, la válvula de recirculación de gases de escape y la sonda Lambda. Además, explicamos cuándo puede ser necesaria la sustitución de estos tres productos. El trío de escapes HELLA garantiza un rendimiento óptimo y bajas emisiones.
Un sensor de oxígeno es un componente fundamental del sistema de gestión del motor, que mide continuamente los niveles de oxígeno residual en los gases de escape. Estos datos en tiempo real permiten a la ECU regular con precisión la mezcla de aire y combustible, lo que garantiza una eficiencia de combustión óptima, una reducción de las emisiones y un mayor ahorro de combustible.
Sí. Los sensores de oxígeno suelen clasificarse en dos grupos:
Los sensores situados en la parte inicial del circuito proporcionan información inmediata para ajustar la relación aire-combustible, lo que influye directamente en el rendimiento del motor. Los sensores situados aguas abajo evalúan la eficiencia del catalizador mediante el control de los gases de escape tratados, lo que garantiza el cumplimiento de las normas de emisiones.
Sí. Los sensores de oxígeno están diseñados para tipos específicos de motores, plataformas de vehículos y normativas sobre emisiones. Es fundamental que la aplicación se ajuste con precisión, preferiblemente mediante la referencia del equipo original o el número de bastidor (VIN), para garantizar un funcionamiento correcto y un rendimiento fiable.
Entre los indicadores más comunes se encuentran:
No todos los fallos activan un mensaje de advertencia, por lo que es imprescindible realizar comprobaciones de diagnóstico.
Sí. Las señales incorrectas de los sensores pueden provocar una combustión inadecuada, lo que da lugar a un consumo excesivo de combustible, un aumento de las emisiones y posibles daños en componentes críticos del sistema de escape, como el catalizador; o, en casos graves, daños en el motor.
Los sensores de oxígeno de HELLA se suministran como soluciones "plug and play", que incluyen componentes de sellado específicos para cada aplicación y un compuesto antiadherente preaplicado y apto para sensores, lo que garantiza una instalación rápida, segura y libre de contaminación.
La vida útil depende de la tecnología del sensor, del tipo de motor y de las condiciones de funcionamiento. Como norma general, los sensores de circonio debe sustituirse al alcanzar unos 150 000 km, aunque las condiciones de funcionamiento más adversas pueden acortar su vida útil. Se recomienda realizar revisiones periódicas.
Entre los factores clave se incluyen:
Sí. Las lecturas incorrectas de los sensores alteran el control de la mezcla, provocando un aumento de las emisiones y una combustión inestable. Esto puede provocar que no se superen las inspecciones de emisiones y que los datos sobre el consumo de combustible sean inexactos durante los diagnósticos.