La e-movilidad es desde hace tiempo algo más que un tema de futuro y caracteriza cada vez más la vida cotidiana de los talleres. Con el creciente número de vehículos electrificados en todos los segmentos, desde automóviles pequeños a vehículos industriales, aumenta la necesidad de especialistas cualificados que puedan probar y reparar los sistemas eléctricos de forma segura y profesional.
Para los talleres, esto significa que la localización de averías y la manipulación segura de componentes de alta tensión son nuevos puntos centrales en el diagnóstico de vehículos. Al mismo tiempo, los procedimientos, herramientas y secuencias de pruebas conocidos siguen siendo pertinentes. Muchos sistemas conocidos, como el sistema eléctrico de baja tensión, el aire acondicionado, la iluminación y la electrónica del chasis, también conservan su importancia. No obstante, hay que señalar que existe una estrecha relación entre los sistemas de alta y baja tensión en los vehículos electrificados. Por lo tanto, en los trabajos rutinarios también es necesario un conocimiento básico de la arquitectura del sistema eléctrico para poder evaluar correctamente las relaciones relevantes para la seguridad. Los talleres que se adaptan en una fase temprana a los cambios provocados por la electromovilidad aseguran su competitividad.
Aquí hay tres factores decisivos:
- Concienciación en materia de seguridad: El trabajo en sistemas de alta tensión requiere procedimientos especiales, equipos de protección individual (EPI), así como herramientas y equipos de taller adecuados.
- Competencia de diagnóstico: Los sistemas eléctricos y electrónicos deben considerarse y comprenderse de forma integral.
- Formación continua: La formación y la información técnica constituyen la base de unas reparaciones seguras y eficaces.