Los agricultores saben muy bien que el consumo de combustible de los tractores es uno de los mayores factores de coste en la administración de superficies agrícolas. Al fin y al cabo, esta partida puede suponer hasta un 20 por ciento: ¡una quinta parte de los costes totales! Sin embargo, reducir el consumo de combustible de los tractores no solo tiene todo el sentido desde el punto de vista económico. El ahorro de combustible también está a la orden del día ante los crecientes retos ecológicos.
Con pequeños gestos, podemos hacer mucho. Los agricultores deben asegurarse de que sus neumáticos tienen la presión de aire correcta. Ajustar la presión de los neumáticos al tipo de suelo del lugar es uno de los trucos que más influyen en el consumo de combustible. Una presión demasiado baja, por ejemplo, aumenta la resistencia a la rodadura y también requiere más potencia. Además, siempre es aconsejable comprobar si los neumáticos son adecuados para el uso previsto: unos neumáticos de baja presión más anchos pueden reducir considerablemente el consumo de combustible de los tractores, aunque a primera vista parezcan caros. Los cambios regulares de aceite y la limpieza del filtro de aire también pueden ayudar a que el motor funcione de forma más eficiente y, por tanto, consuma menos combustible.
Lo que funciona para un vehículo normal también funciona para un tractor: conducción eficiente. Esto significa conducir el tractor de la forma más uniforme posible y a bajas revoluciones. Deben evitarse las aceleraciones innecesarias y las altas revoluciones del motor. Cambiar a una marcha superior a tiempo también puede ayudar a reducir el consumo de combustible. Y cuando no se necesita, el tractor debe estar apagado, pues la máquina consume combustible incluso al ralentí.
Los agricultores deben asegurarse de que el tractor no se cargue innecesariamente. Cada kilogramo de peso adicional aumenta el consumo de combustible. Por tanto, deben evitarse los aparatos y las cargas que no sean necesarios. Pero recuérdalo siempre: al menos el 20 por ciento del peso total debe recaer sobre el eje delantero y la capacidad de dirección no debe resentirse en ningún caso como consecuencia de las medidas de ahorro.
El remolque del tractor tampoco debe sobrecargarse. Un eje sobrecargado aumenta la resistencia a la rodadura y, por tanto, también el consumo de combustible. Una toma de fuerza ―la transmisión auxiliar de los tractores― puede proporcionar la misma potencia a un régimen reducido del motor (1600 r. p. m. aprox. en lugar de 2000 r. p. m.) y ahorrar entre un 15 y un 20 por ciento de diésel; el modo ecológico de la toma de fuerza debe utilizarse, por ejemplo, para el riego.
La tecnología moderna también puede ayudar a reducir el consumo de combustible cuando se utiliza un tractor. Por ejemplo, existen sistemas GPS que permiten una utilización más eficaz de los campos. El uso de sistemas de regulación de la presión de los neumáticos y de sistemas de control de crucero también puede ayudar a reducir el consumo de combustible.
Hay un hecho indiscutible: es un lujo tener un tractor con aire acondicionado. Sin embargo, si no se ajusta correctamente, el sistema de aire acondicionado del tractor no solo aumenta el consumo de combustible, sino que puede incluso ser perjudicial para la salud. La diferencia de temperatura entre el exterior y el interior no debe ser superior a 6 °C. Además, si el aire acondicionado no es absolutamente necesario, debe apagarse para ahorrar combustible.
El consumo de combustible al utilizar un tractor puede reducirse considerablemente con medidas sencillas. El mantenimiento y los cuidados periódicos del tractor, la conducción eficiente, la ausencia de sobrecarga y el uso de la tecnología son solo algunas de las formas de ahorrar costes y contribuir a la protección climática. Hasta los cambios más pequeños en la rutina diaria pueden ayudar a reducir el consumo de combustible.